miércoles, 2 de mayo de 2012

'La diversión y el deporte van de la mano'


En este Día del Niño, ESTADIO quiso preguntarle a deportistas destacados como fueron sus inicios en el ámbito deportivo, y como niños qué es lo que mas disfrutaron al practicar sus respectivas disciplinas.

La medallista olímpica, Paola Espinosa, comentó que para ella la diversión y el deporte van de la mano, ya que a pesar de llevar más de diez años en esta disciplina, asegura que se sigue divirtiendo, por lo que indicó que su infancia fue muy buena.


“Hasta el día de hoy la diversión y los clavados siguen de la mano, siento que desde chiquita es algo que disfrute hacer, en realidad no es algo que pesa, y la verdad lo comencé a hacer porque me divertía, así viví mi infancia, por eso mismo creo que el deporte no está peleado con la diversión sino al contrario”.


 Sobre quién fue la persona que le brindó su primer acercamiento con el deporte, Paola con la sonrisa que le caracteriza, comentó que fue su padre quien le mostró esta disciplina, pero eso no fue suficiente para que le tuviera gusto inmediato al agua.


“Mi papá desde muy pequeña me inculcó el contacto con el deporte acuático, aunque no siempre me agradó el agua, aprendí a agarrarle el gusto; soy de La Paz, Baja California, entonces eso también hizo una necesidad de que aprendiera a nadar, por lo que desde muy pequeñita junto con mi hermana me llevaron a tomar clases”.


La bajacaliforniana indicó que gracias a este deporte también ha hecho amistades entrañables, como la del también clavadista olímpico, Romel Pacheco, a quien conoce desde que eran muy pequeños, por lo que prácticamente crecieron juntos.

“Yo crecí con Romel Pacheco, somos de la misma edad, desde pequeños comenzamos nuestra preparación con el mismo entrenador, lo que hizo que con él y con Antonio Hernández, lograra hacer una gran amistad que hasta la fecha continúa”.


Espinosa deseo invitar a los niños y niñas mexicanas a que practiquen deporte con este especial mensaje: “Los clavados son un deporte muy divertido, por eso invitó a los niños a que lo conozcan, se siente muy padre cuando te subes al trampolín o a la plataforma, lo van a disfrutar mucho, y en si, no solo este deporte, mas bien anímense a probar cualquiera, hay muchos y para todos los gustos”.


Paola indicó que a pesar de llevarse bien con los niños, dentro de sus planes a futuro no contempla dar clases cuando se avecine su retiro, ni impartir ningún tipo de enseñanza, ya que asegura la medallista panamericana, que para eso se debe tener vocación, con lo cuál considera no contar.


“No quiero romper los corazones, pero no esta en mis planes enseñar, creo que para eso necesitas tener vocación, y siento que yo no la tengo no es que no me lleve bien con los niños, pero siento que no tengo vocación para enseñar, pero lo que si me gustaría hacer es retribuir de otra manera al deporte todo lo que me ha dado apoyando a los niños y jóvenes clavadistas”.


Paola Espinosa se encuentra actualmente en una intensa preparación de cara a los Juegos Olímpicos de Londres, ya que buscará conseguir otra satisfacción para México en el podio, después de haber dado varias en Panamericanos y en las pasadas olimpiadas de Beijing 2008 al conseguir bronce en sincronizados de plataforma de 10 metros, entre otros.


*Texto por Claudia Negrete, 30 Abril 2012

Luto por joven campeón mundial en 100 metros pecho

El mundo de la natación está de luto. Alexander Dale Oen, campeón mundial de los 100 metros pecho y aspirante a lograr una medalla de oro para Noruega en los Juegos Olímpicos de Londres, murió víctima de un infarto mientras entrenaba en Estados Unidos.


Per Sune Eknes, presidente de la federación noruega, confirmó en un comunicado el fallecimiento de Oen, de 26 años. El nadador se encontraba en Flagstaff, en plena etapa de preparación para los Juegos de Londres 2012.





Según sus compañeros, se desplomó en la ducha y todos los esfuerzos por reanimarlo fueron infructuosos, informó Marca. 

Alexander, campeón mundial en 100 metros pecho el año pasado en Shanghai y medalla de plata en Beijing 2008, era una de las grandes esperanzas noruegas para Londres 2012.



Fallece el campeón mundial Alexander Dale Oen

Dale Oen, tras ganar el oro de 100 braza en los Mundiales de Shanghai, en 2011, (AFP)
Dale Oen, tras ganar el oro de 100 braza en los Mundiales de Shanghai, en 2011, (AFP)
Noruega está en estado de 'shock' al conocer la muerte por un ataque cardiaco del nadador Alexander Dale Oen en Estados Unidos, donde realizaba una fase de entrenamiento en altura. Oen, de 26 años, campeón del mundo de natación en 100 metros braza y gran esperanza de medalla en los próximos Juegos Olímpicos de Londres, se desplomó en la ducha después de un entrenamiento, y todos los intentos de reanimarlo fueron en vano.
El médico del equipo noruego, Ola Rønsen, dijo que en los entrenamientos previos Oen había causado una muy buena impresión. El nadador, que el próximo 21 de mayo iba a cumplir 27 años, logró en julio de 2011 en Shanghai en los 100 metros braza el primer título de su país en un Mundial. En Pekín 2008 se colgó la medalla de plata. "Oen murió de un ataque al corazón. Es el día más triste de la historia de la natación noruega", anunció el presidente de la Federación Noruega, Per Rune Eknes.
La presea de oro en China la recibió con lágrimas sólo tres días después de que Anders Behring Breivik asesinara de 77 personas en Noruega. "El himno, la bandera, he pensado en todos los que estaban en casa. Todos los noruegos debemos estar muy unidos", dijo tras unos días en los que tuvo que afrontar el drama a la distancia y las preguntas constantes de los periodistas, y que finalmente acabaron con un triunfo.
"Debemos seguir, no podemos permitir que ese tipo arruine nuestro futuro", animó a sus compatriotas. El primer ministro de Noruega, Jens Stoltenberg, expresó su pesar a través de twitter: "Alexander Dale Oen era un gran deportista de un pequeño país. Mis pensamientos están con su familia y sus amigos".
El entrenador de Oen, Stig Leganger-Hansen, habló con el diario 'Bergens Tidende' sobre la muerte de su pupilo: "Es completamente increíble, era una persona maravillosa, cariñosa. El deporte ahora da igual".La estrella noruega del esquí alpino Aksel Lund Svindal también se expresó en twitter: "Parece mentira que Alexander Dale Oen no esté ya más entre nosotros".
Según informan los medios noruegos, los compañeros de equipo se extrañaron que Oen estuviera tanto en la ducha tras el entrenamiento de la noche del lunes en Flagstaff, en el Estado de Arizona y situada a 2.130 metros de altitud. Cuando no reaccionó a las llamadas que le hicieron en la puerta, la echaron abajo y lo encontraron inconsciente en el suelo. Ola Rønsen intentó reanimarlo sin éxito. Una hora después fue declarado muerto en el hospital de Flagstaff.
Oen se había quejado la pasada semana de dolores en el hombro, pero tras ser tratado con cortisona se recuperó. El entrenador del equipo noruego, Petter Løvberg, había dicho antes de la muerte que Oen se estaba mostrando muy ambicioso. "Pero le estamos pidiendo que tenga paciencia. No queremos correr ningún riesgo", recuerdan sus palabras los medios noruegos.
"Quedan dos días en nuestro campamento aquí arriba en Flagstaff, luego, de vuelta a la ciudad más bonita de Noruega, #Bergen", escribió Oen en su cuenta de twitter el lunes.


Felicity Aston y sus aventuras en el antártico

Felicity Aston es la primera mujer en cruzar sola en Sky el antártico.

Ademas ella es una escritora y aventurera y resulta interesar ver sus fotos o leer sus historias de viaje.


Aquí en mi Blog quiero registrarla para seguir su periplo que coincide con curiosidades deportivas que se escapan de las tradicionales actividades deportivas. 


Asimismo es interesante ver su visión sobre aquellos lugares tan fríos y de muy difícil acceso para la mayoría de las personas en este mundo.


Hasta la próxima.
CTsT


Nota: Abajo adjunto una nota y entrevista hecha por Natalia Noguera y publicada en el tiempo, el 22 de febrero del 2012:


Felicity Aston, la primera mujer en conquistar la Antártida

Esta británica atravesó 1744 kilómetros del contienente con su fuerza muscular.

Miedo
Las piernas de Felicity Aston se hunden en la nieve. El peso de dos trineos y su mochila -en la que carga una tienda, ropa térmica y comida-, logra vencerla por momentos. Es 24 de diciembre. El viento arrecia y el cielo no promete un cambio de clima. La temperatura registrada en la Antártida es la más baja de la Tierra: -45° C. Un número escalofriante. Literalmente escalofriante, si se tiene en cuenta que cuando la temperatura corporal es de solo 35° C la persona experimenta hipotermia leve; a 33° C el pulso y la respiración se ralentizan, hay confusión, somnolencia y pérdida de conciencia, y a 30° C, los signos vitales no se detectan. La insuficiencia cardíaca puede llevar a la muerte en cualquier momento. (Haga clic aquí para ver una galería de fotos)
Felicity se jugó la vida a cada minuto durante 59 días. Ahora, en el Reino Unido, recuerda. Han pasado 16 días desde que volvió. Está sentada en la sala de su casa en el pueblo de Birchington, frente a una ventana de Skype. Es primavera. El hielo está lejos y revive su aventura.
Ella pasa por aquellos días como saltando páginas en el diario de su memoria. Se detiene en el día 28 de la expedición, al que califica como el peor de su aventura. Recuerda que estaba cansada, pero no podía parar, el viento elevaría su tienda por los aires si se animaba a armarla. Tenía que caminar y todavía tenía energía, pero qué pocas ganas tenía de seguir. Pensaba en su familia, en el futuro matrimonio de su hermana, en pasar una tarde con sus amigos e invitarlos a comer a su apartamento cálido y acogedor, en cuánto los extrañaba.
Su mente está llena de imágenes: el hielo cristalizando sus pestañas, la lucha diaria para recorrer 12 millas, la frustración, la dificultad de caminar en contra del viento, el sol que apenas era una mancha blancuzca en el cielo. Estaba sola. Era la única persona en cientos de kilómetros a la redonda en el Polo Sur geográfico, un lugar que ningún satélite de Google maps registra: el verdadero fin del mundo.
La expedición arrancó el 25 de noviembre del 2011. Pero fue ese día que recuerda tanto, la víspera de Navidad, cuando Felicity estaba realmente asustada.
Para ella, miedo es estar congelada y querer estar en casa.
* * *
Durante 59 días, esta británica, de 34 años, rubia y de ojos verdes, se deslizó sobre la Antártida. Jaló dos trineos de 80 kilos sin más ayuda que la de sus esquíes. Para el 23 de enero del 2012 había recorrido 1.744 kilómetros de desierto congelado y se convirtió en la primera persona en el mundo en hacerlo sola. Su expedición encabezó los titulares de periódicos de todo el planeta, su cuenta de Twitter aumentó de 400 a más de 9.000 seguidores y su patrocinador, Kaspersky Lab (la compañía de antivirus para PC más grande de Europa), siguió día a día su recorrido y lo posteó en la página http://www.kasperskyonetransantarcticexpedition.com/.
Felicity se convirtió en una heroína.
¿Por qué se embarcó en esta expedición?
Me encanta ir a la Antártida. La primera vez que estuve allí fue hace diez años y ha sido una historia de amor desde entonces. Incluso ahora no he tenido suficiente de ella, es un lugar realmente especial.
Su relación con la Antártida empezó a sus 23 años, cuando luego de recibir el grado en Física y astronomía inició su maestría en Meteorología Aplicada en la Universidad de Reading. Su primer trabajo fue ir a este continente por dos años y medio como investigadora y quedarse en la base británica de Rothera. "Fue amor a primera vista", dice.
En adelante, lideraría varios recorridos por el mundo para la organización British Schools Exploring Society, que tiene como objetivo promover el desarrollo de la confianza en los jóvenes, el trabajo en equipo, liderazgo y espíritu de aventura y exploración. Gracias a ella, llegaría a la isla de Svalbard en el Ártico, a Groenlandia, a los Andes suramericanos, a Islandia, al desierto del Sahara, al sur de Marruecos, al lago Baikal y a Siberia en Rusia. Pero volvería a la Antártida.
Y tal vez su expedición más destacada, antes de su lanzamiento en solitario, fue la Kaspersky Lab Commonwealth Antarctic Expedition. El 29 de diciembre del 2009, Felicity y ocho mujeres de diferentes partes del mundo llegaron al Polo Sur geográfico luego de andar 900 kilómetros en un viaje de esquí. La intención del recorrido era destacar que el poder femenino sumado al trabajo conjunto da resultados que superan cualquier expectativa.
¿Cuál es el encanto de ir a lugares tan inhóspitos?
Las expediciones son mi vida. Con ellas me mantengo y de una expedición consigo parte del dinero para la siguiente. Pero también dicto charlas motivacionales, escribo para revistas y el año pasado escribí un libro (llamado: Call of the white: taking the world to the South Pole), eso hace que tenga un poco más de dinero. También soy guía para quienes quieren viajar al Polo Sur.
En la madrugada del 25 de noviembre del 2011, un avión la dejó en la plataforma de hielo Ross. En dos meses, la aventurera atravesó el glaciar Leverett y las Montañas Transatlánticas hasta la meseta central del continente, donde desafió el viento en contra en la mayor parte del trayecto. Por último, entró a la ensenada de Hércules donde fue recogida.
Al final del recorrido, ¿cuál fue su primera sensación?
Un alivio enorme. En ningún punto de la expedición pude relajarme. Siempre tenía que estar alerta y en guardia. Cuando terminé, sentí que podía relajarme y ya no estaba asustada. Eso fue increíble. Por lo demás, aún no me siento orgullosa de lo que hice. Creo que dentro de algunas semanas o meses empezaré a sentirme así, pero por ahora estoy aliviada, hambrienta y cansada.
* * *
Soledad
Con una taza de café en la mano, Felicity recuerda el momento en que llegó su epifanía.
Era el día 38 de su expedición. Abrió los ojos y poco a poco recuperó conciencia del lugar. En voz alta dijo: "No puedo hacerlo. Necesito irme de aquí". Había bajado unos siete kilos, solo tenía una espantosa comida deshidratada y en ese momento pensaba en sus amigos, en su familia. Nunca se había sentido tan sola.
Pero entonces recordó que difícilmente tendría una oportunidad como esta. La Antártida era para ella sola, como quería. Salió de su cama ambulatoria y encontró un horizonte infinito: un cielo fundido con la nieve y el silencio. La calma había llegado. Comió, empacó sus cosas y, mochila al hombro, siguió su camino.
Para Felicity, soledad es amar lo que no está con ella. Soledad es, también, obligarse a aceptar de qué está hecha.
¿Por qué volver a la Antártida?
La Antártida es única. Es tan vasta, tan vieja, tan vacía... Cuando estoy allí, me enfrento a la insignificancia. Comparada con las fuerzas de la naturaleza, al tamaño del universo, me siento pequeña y vulnerable. Y al mismo tiempo, en el silencio, se hace claro qué es importante. Las cosas materiales se van a un lado. No importa qué tan cara es tu casa, cuánto vale tu auto, cuánto dinero tienes. Lo importante es la gente que amo, el tiempo con mi familia. Mi propio carácter. Por eso vuelvo.
* NATALIA NOGUERA