miércoles, 2 de mayo de 2012

Felicity Aston y sus aventuras en el antártico

Felicity Aston es la primera mujer en cruzar sola en Sky el antártico.

Ademas ella es una escritora y aventurera y resulta interesar ver sus fotos o leer sus historias de viaje.


Aquí en mi Blog quiero registrarla para seguir su periplo que coincide con curiosidades deportivas que se escapan de las tradicionales actividades deportivas. 


Asimismo es interesante ver su visión sobre aquellos lugares tan fríos y de muy difícil acceso para la mayoría de las personas en este mundo.


Hasta la próxima.
CTsT


Nota: Abajo adjunto una nota y entrevista hecha por Natalia Noguera y publicada en el tiempo, el 22 de febrero del 2012:


Felicity Aston, la primera mujer en conquistar la Antártida

Esta británica atravesó 1744 kilómetros del contienente con su fuerza muscular.

Miedo
Las piernas de Felicity Aston se hunden en la nieve. El peso de dos trineos y su mochila -en la que carga una tienda, ropa térmica y comida-, logra vencerla por momentos. Es 24 de diciembre. El viento arrecia y el cielo no promete un cambio de clima. La temperatura registrada en la Antártida es la más baja de la Tierra: -45° C. Un número escalofriante. Literalmente escalofriante, si se tiene en cuenta que cuando la temperatura corporal es de solo 35° C la persona experimenta hipotermia leve; a 33° C el pulso y la respiración se ralentizan, hay confusión, somnolencia y pérdida de conciencia, y a 30° C, los signos vitales no se detectan. La insuficiencia cardíaca puede llevar a la muerte en cualquier momento. (Haga clic aquí para ver una galería de fotos)
Felicity se jugó la vida a cada minuto durante 59 días. Ahora, en el Reino Unido, recuerda. Han pasado 16 días desde que volvió. Está sentada en la sala de su casa en el pueblo de Birchington, frente a una ventana de Skype. Es primavera. El hielo está lejos y revive su aventura.
Ella pasa por aquellos días como saltando páginas en el diario de su memoria. Se detiene en el día 28 de la expedición, al que califica como el peor de su aventura. Recuerda que estaba cansada, pero no podía parar, el viento elevaría su tienda por los aires si se animaba a armarla. Tenía que caminar y todavía tenía energía, pero qué pocas ganas tenía de seguir. Pensaba en su familia, en el futuro matrimonio de su hermana, en pasar una tarde con sus amigos e invitarlos a comer a su apartamento cálido y acogedor, en cuánto los extrañaba.
Su mente está llena de imágenes: el hielo cristalizando sus pestañas, la lucha diaria para recorrer 12 millas, la frustración, la dificultad de caminar en contra del viento, el sol que apenas era una mancha blancuzca en el cielo. Estaba sola. Era la única persona en cientos de kilómetros a la redonda en el Polo Sur geográfico, un lugar que ningún satélite de Google maps registra: el verdadero fin del mundo.
La expedición arrancó el 25 de noviembre del 2011. Pero fue ese día que recuerda tanto, la víspera de Navidad, cuando Felicity estaba realmente asustada.
Para ella, miedo es estar congelada y querer estar en casa.
* * *
Durante 59 días, esta británica, de 34 años, rubia y de ojos verdes, se deslizó sobre la Antártida. Jaló dos trineos de 80 kilos sin más ayuda que la de sus esquíes. Para el 23 de enero del 2012 había recorrido 1.744 kilómetros de desierto congelado y se convirtió en la primera persona en el mundo en hacerlo sola. Su expedición encabezó los titulares de periódicos de todo el planeta, su cuenta de Twitter aumentó de 400 a más de 9.000 seguidores y su patrocinador, Kaspersky Lab (la compañía de antivirus para PC más grande de Europa), siguió día a día su recorrido y lo posteó en la página http://www.kasperskyonetransantarcticexpedition.com/.
Felicity se convirtió en una heroína.
¿Por qué se embarcó en esta expedición?
Me encanta ir a la Antártida. La primera vez que estuve allí fue hace diez años y ha sido una historia de amor desde entonces. Incluso ahora no he tenido suficiente de ella, es un lugar realmente especial.
Su relación con la Antártida empezó a sus 23 años, cuando luego de recibir el grado en Física y astronomía inició su maestría en Meteorología Aplicada en la Universidad de Reading. Su primer trabajo fue ir a este continente por dos años y medio como investigadora y quedarse en la base británica de Rothera. "Fue amor a primera vista", dice.
En adelante, lideraría varios recorridos por el mundo para la organización British Schools Exploring Society, que tiene como objetivo promover el desarrollo de la confianza en los jóvenes, el trabajo en equipo, liderazgo y espíritu de aventura y exploración. Gracias a ella, llegaría a la isla de Svalbard en el Ártico, a Groenlandia, a los Andes suramericanos, a Islandia, al desierto del Sahara, al sur de Marruecos, al lago Baikal y a Siberia en Rusia. Pero volvería a la Antártida.
Y tal vez su expedición más destacada, antes de su lanzamiento en solitario, fue la Kaspersky Lab Commonwealth Antarctic Expedition. El 29 de diciembre del 2009, Felicity y ocho mujeres de diferentes partes del mundo llegaron al Polo Sur geográfico luego de andar 900 kilómetros en un viaje de esquí. La intención del recorrido era destacar que el poder femenino sumado al trabajo conjunto da resultados que superan cualquier expectativa.
¿Cuál es el encanto de ir a lugares tan inhóspitos?
Las expediciones son mi vida. Con ellas me mantengo y de una expedición consigo parte del dinero para la siguiente. Pero también dicto charlas motivacionales, escribo para revistas y el año pasado escribí un libro (llamado: Call of the white: taking the world to the South Pole), eso hace que tenga un poco más de dinero. También soy guía para quienes quieren viajar al Polo Sur.
En la madrugada del 25 de noviembre del 2011, un avión la dejó en la plataforma de hielo Ross. En dos meses, la aventurera atravesó el glaciar Leverett y las Montañas Transatlánticas hasta la meseta central del continente, donde desafió el viento en contra en la mayor parte del trayecto. Por último, entró a la ensenada de Hércules donde fue recogida.
Al final del recorrido, ¿cuál fue su primera sensación?
Un alivio enorme. En ningún punto de la expedición pude relajarme. Siempre tenía que estar alerta y en guardia. Cuando terminé, sentí que podía relajarme y ya no estaba asustada. Eso fue increíble. Por lo demás, aún no me siento orgullosa de lo que hice. Creo que dentro de algunas semanas o meses empezaré a sentirme así, pero por ahora estoy aliviada, hambrienta y cansada.
* * *
Soledad
Con una taza de café en la mano, Felicity recuerda el momento en que llegó su epifanía.
Era el día 38 de su expedición. Abrió los ojos y poco a poco recuperó conciencia del lugar. En voz alta dijo: "No puedo hacerlo. Necesito irme de aquí". Había bajado unos siete kilos, solo tenía una espantosa comida deshidratada y en ese momento pensaba en sus amigos, en su familia. Nunca se había sentido tan sola.
Pero entonces recordó que difícilmente tendría una oportunidad como esta. La Antártida era para ella sola, como quería. Salió de su cama ambulatoria y encontró un horizonte infinito: un cielo fundido con la nieve y el silencio. La calma había llegado. Comió, empacó sus cosas y, mochila al hombro, siguió su camino.
Para Felicity, soledad es amar lo que no está con ella. Soledad es, también, obligarse a aceptar de qué está hecha.
¿Por qué volver a la Antártida?
La Antártida es única. Es tan vasta, tan vieja, tan vacía... Cuando estoy allí, me enfrento a la insignificancia. Comparada con las fuerzas de la naturaleza, al tamaño del universo, me siento pequeña y vulnerable. Y al mismo tiempo, en el silencio, se hace claro qué es importante. Las cosas materiales se van a un lado. No importa qué tan cara es tu casa, cuánto vale tu auto, cuánto dinero tienes. Lo importante es la gente que amo, el tiempo con mi familia. Mi propio carácter. Por eso vuelvo.
* NATALIA NOGUERA

No hay comentarios:

Publicar un comentario